EL 71% DE LOS PACIENTES EN SALUD MENTAL Y ADICCIONES PRESENTA UN TRASTORNO POR CONSUMO DE TABACO, PERO EL 73% NUNCA HA RECIBIDO TRATAMIENTO
- “En los dispositivos de salud mental fumar no es un hábito residual, sino una adicción masiva y no tratada. Mientras el consumo de tabaco se reduce en la población general, en salud mental permanece prácticamente intacto, existiendo una brecha de 50 puntos porcentuales que es una forma silenciada de inequidad sanitaria”.
- El estudio TUT-ESP subraya que tres de cada cuatro pacientes con este trastorno consumen también otras sustancias como alcohol, cannabis, hipnosedantes o cocaína.
- Las personas con patología dual mueren, de media, hasta 15 años antes que la población general, debido en muchas ocasiones a causas relacionadas con el consumo de tabaco como las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias o el cáncer.
- Los expertos destacan el potencial para reducir daños de alternativas al cigarrillo como las terapias sustitutivas, tanto las opciones farmacéuticas (chicles, parches de nicotina, comprimidos) como las no farmacéuticas, como los cigarrillos electrónicos o las bolsitas de nicotina: “Esto no significa renunciar a la cesación, sino reconocer que en salud mental el abordaje del daño también puede ser un primer paso hacia la recuperación”.
Madrid, 29 de mayo de 2025 — Según los resultados del estudio Trastorno por Uso de Tabaco en España (TUT-ESP), que ha analizado por primera vez la magnitud de las cifras de consumo de tabaco en personas con trastornos mentales atendidas en dispositivos de salud mental y adicciones, más del 71% de los pacientes evaluados cumple criterios diagnósticos de trastorno por consumo de tabaco, un trastorno mental reconocido como tal en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).
Los datos del estudio, liderado por la Fundación Española de Patología Dual, también revelan que el 65% de los usuarios de dispositivos de salud mental y adicciones presentan un consumo activo y que más del 40% se encuentran en una situación clínica grave. A pesar de esta alta prevalencia, sin embargo, el 73% de estos usuarios nunca habría recibido tratamiento para reducir o abandonar su consumo, ya sea psicológico, farmacológico o combinado.
“En los dispositivos de salud mental fumar no es un hábito residual, sino una adicción masiva y no tratada. Mientras el consumo de tabaco se reduce en la población general, en salud mental permanece prácticamente intacto, existiendo una brecha de 50 puntos porcentuales que es una forma silenciada de inequidad sanitaria”, afirma el doctor Ignacio Basurte, vicepresidente de la Fundación Patología Dual y uno de los autores del estudio.
Además, según destaca el psiquiatra, el estudio TUT-ESP también ha servido para confirmar que tres de cada cuatro pacientes con este trastorno consumen también otras sustancias como alcohol, cannabis, hipnosedantes o cocaína, un patrón de comorbilidad que, según Basurte, refuerza la necesidad de integrar la intervención sobre el trastorno por uso de tabaco en el abordaje de las patologías duales.
“Desde la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) y la Fundación Patología Dual instamos a que el trastorno por consumo de tabaco se integre sistemáticamente en los programas de salud mental y adicciones, con recursos específicos, formación profesional y protocolos actualizados. La salud mental sin intervención sobre el tabaco es una promesa vacía. No podemos seguir tratando la adicción más prevalente como si no existiera”, añade el experto.
La importancia de ofrecer tratamientos sustitutivos
Tal y como explica el doctor Néstor Szerman, presidente de la Fundación Patología Dual, las personas con patología dual mueren, de media, hasta 15 años antes que la población general, debido en muchas ocasiones a causas relacionadas con el consumo de tabaco como las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades respiratorias o el cáncer. En ese sentido, el psiquiatra destaca la importancia de ofrecer a los pacientes con trastorno por uso de tabaco no solo los tratamientos aprobados, sino también la alternativa de tratamientos sustitutivos, conocidos en el argot médico como de reducción de daños.
Al respecto, el estudio TUT-ESP también recoge el uso creciente de alternativas al cigarrillo tradicional entre personas con trastornos mentales, como parte de una tendencia que plantea desafíos y oportunidades para la atención sanitaria. Entre estas alternativas se incluyen las terapias sustitutivas farmacéuticas (chicles, parches de nicotina, comprimidos), con indicación médica y avaladas por guías clínicas internacionales como parte del tratamiento del trastorno por consumo de tabaco; así como las opciones no farmacéuticas, como los dispositivos electrónicos de administración de nicotina –que eliminan la combustión y podrían reducir la exposición a sustancias tóxicas del humo– o las bolsitas de nicotina de uso oral, cada vez más presentes en jóvenes y pacientes con adicción por su carácter discreto, sin humo ni olor.
“Estas opciones no son equivalentes entre sí ni están exentas de riesgos, pero en determinados casos pueden facilitar una reducción progresiva del daño cuando la abstinencia completa no es viable a corto plazo”, explica el doctor Ignacio Basurte. De hecho, los autores del estudio subrayan que la nicotina, como sustancia psicoactiva, tiene efectos neuromoduladores sobre síntomas emocionales, cognitivos y conductuales, lo que explica su uso frecuente en pacientes con esquizofrenia, TDAH o trastornos afectivos. Sin embargo, insisten en que el problema clínico no reside únicamente en la nicotina, sino en su forma de consumo, en la ausencia de evaluación individual y en la falta de acompañamiento terapéutico.
“El objetivo no es sustituir una forma de dependencia por otra, sino ofrecer alternativas intermedias, tratamientos sustitutivos, para aquellos que no pueden dejar de consumir de forma inmediata. Esto no significa renunciar a la cesación, sino reconocer que en salud mental el abordaje del daño también puede ser un primer paso hacia la recuperación. No todas las intervenciones deben comenzar por la abstinencia, pero todas deben estar orientadas a mejorar el funcionamiento mental/cerebral y la salud global del paciente”, añade al respecto el doctor Néstor Szerman.
En ese sentido, los autores del estudio abogan por una estrategia “escalonada, centrada en la persona y basada en la evidencia”, que combine intervenciones estructuradas sobre la patología dual, incluyendo el tratamiento personalizado del Trastorno por Uso de Tabaco. “Esta visión evita posiciones dogmáticas y favorece itinerarios terapéuticos realistas y dignos”, concluyen.
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