27º CONGRESO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PATOLOGÍA DUAL –MADRID, 4, 5, 6 Y 7 DE JUNIO DE 2025
EXPERTOS LLAMAN A CAMBIAR EL PARADIGMA EN LAS POLÍTICAS DE PREVENCIÓN DE LA ADICCIÓN AL JUEGO: “SOLO EL 1% DESARROLLA UN TRASTORNO POR JUEGO, ASÍ QUE HAY QUE DEJARSE DE MORALISMOS E IDENTIFICAR A LA POBLACIÓN DE RIESGO”
- Se estima que menos del 1% de la población adulta general presenta un trastorno por juego, aunque quizás entre el 1% y el 2% experimente problemas con el juego: “la inmensa mayoría de las personas adultas que juegan lo hace sin desarrollar ningún problema”.
- Para los expertos, contra el paradigma prohibicionista habitual, la solución debería guiarse “por la evidencia científica y no por cuestiones moralistas”: “La evidencia científica dice que es esencial detectar a la población de riesgo, que presenta una vulnerabilidad genética y medioambiental, y ofrecerle un tratamiento precoz”.
- Estudios epidemiológicos realizados en Estados Unidos señalan que casi el 100% de las personas afectadas por un trastorno por juego presentan también otro trastorno mental, lo que se conoce como patología dual.
- En base a la evidencia científica actual, el abordaje clínico debería ser integral, administrado por un único equipo terapéutico multidisciplinar, y debería abordar de manera coordinada el trastorno por juego y los otros trastornos mentales.
Madrid, 6 de junio de 2025 — En el último siglo ha habido un aumento en la flexibilización de las regulaciones sobre los juegos de azar, las apuestas deportivas y similares. En ese contexto, el juego se ha vuelto socialmente más aceptado y, como consecuencia, cada vez más personas juegan, lo que ha despertado una importante preocupación, tanto a nivel social como institucional. Sin embargo, según ha señalado el doctor Mark Potenza, profesor de la universidad de Yale (Estados Unidos) y reconocido como uno de los mayores expertos en el mundo en el trastorno por juego, “la inmensa mayoría de las personas adultas que juegan lo hace sin desarrollar ningún problema”. De hecho, según la evidencia científica, se estima que menos del 1% de la población adulta general presenta un trastorno por juego, aunque quizás entre el 1% y el 2% experimente problemas con el juego.
Durante su participación en la mesa redonda ‘Prevencion del Trastorno por Juego ¿está basado en la evidencia científica?’, enmarcada en el programa del 27º Congreso de la Sociedad Española de Patología Dual, que reúne estos días en Madrid a más de 2.000 expertos internacionales vinculados al ámbito de la salud mental, el referente norteamericano ha reconocido que con la legalización y la generalización a nivel mundial de las apuestas deportivas, “está habiendo en Estados Unidos un aumento de personas, en especial hombres jóvenes, que piden ayuda por problemas con el juego”. Sin embargo, según Potenza, la prohibición de estas prácticas sería “un error”, ya que incluso en contextos donde el juego es ilegal, muchas personas siguen jugando y a menudo recurren a formas ilegales que conllevan riesgos adicionales. “¿Debería estar regulado el juego? Creo que esa es una pregunta importante. Los gobiernos tienen el deber de proteger a los individuos vulnerables, al mismo tiempo que respetan las libertades civiles de las personas para participar en actividades que les resultan agradables. Encontrar ese equilibrio es fundamental”, ha apuntado.
En el mismo sentido se ha posicionado el doctor Néstor Szerman, presidente de la Fundación Patología Dual, que ha reconocido que la multiplicación de la oferta de la industria del juego (locales de apuestas, aplicaciones móviles, etc.) ha creado cierta inquietud social. “Es indudable que la mayor disponibilidad y permisividad de juegos de azar pondrá en contacto a más personas vulnerables con esa oferta y la posibilidad de desarrollar la enfermedad cerebral que llamamos Trastorno por juego de apuestas, pero vivir tiene riesgos y el objetivo debe ser intentar minimizarlos, sobre todo en el caso de los adolescentes”, ha reflexionado.
En ese sentido, ha añadido el psiquiatra del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, contra el paradigma prohibicionista habitual, la solución debería guiarse “por la evidencia científica y no por cuestiones moralistas”: “La evidencia científica dice que es esencial detectar a la población de riesgo, que presenta una vulnerabilidad genética y medioambiental, y ofrecerle un tratamiento precoz. Esto debería comenzar desde los colegios, donde se trabaje con aquellos jóvenes (especialmente varones, que son el 90% de los afectados por el trastorno por juego) que tengan en su familia antecedentes de enfermedades mentales, incluyendo las adicciones; y también con aquellos jóvenes que tengan trastornos mentales que cursen con elevada impulsividad y/o problemas de conducta”.
Un 96% de las personas con trastorno por juego presenta también otro trastorno mental
Estudios epidemiológicos realizados en Estados Unidos señalan que casi el 100% de las personas afectadas por un trastorno por juego presentan también otro trastorno mental, lo que se conoce como patología dual. Entre los trastornos mentales más asociados con el trastorno por juego estarían el TDAH, la depresión, especialmente aquella que cursa con elevada impulsividad, así como otros diagnósticos psiquiátricos que cursan con impulsividad.
“En base a esta evidencia, el abordaje clínico debería ser integral, administrado por un único equipo terapéutico multidisciplinar, y debería abordar de manera coordinada el trastorno por juego y los otros trastornos mentales”, ha explicado el doctor Néstor Szerman, que ha añadido la importancia de que el tratamiento comience “muy precozmente” y que, como en todos los trastornos mentales, se realice con “una perspectiva biológica, psicológica y social”.
Según el experto, los estudios de seguimiento indican que, cuando el tratamiento es adecuado, con el paso del tiempo el trastorno por juego remite, aunque a veces los daños previos han podido ser devastadores para la persona y sus familias. “Aunque las recaídas son frecuentes y la “condición” de jugador quizás nunca desaparece, hay que orientar a estas personas a reconducir sus problemas de forma positiva, ya sea mediante la inserción laboral como pudiendo ejercer como terapeutas de otras personas con este problema”, ha concluido.
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